PRODUCCIÓN INTENSIVA DE FORRAJE INVERNAL EN PRADERAS CON RIEGO
Sergio Echavarría Morales. INIFAP-Campo Experimental La Campana.
Proyecto Transferencia de Tecnología para el Desarrollo Sustentable de la ganadería.
Las actividades ganaderas extensivas se desarrollan en condiciones ambientales que dan como resultado una gran variación en la cantidad y calidad de forraje disponible del pastizal, que se traduce en amplios períodos donde el agostadero no cubre los requerimientos nutricionales del ganado para mantenimiento y producción. Se requiere entonces la incorporación de opciones viables y rentables de producción intensiva y estratégica de forraje como complemento del agostadero, con el propósito de buscar mayor flexibilidad y atenuar los impactos de la sequía en los sistemas extensivos convencionales de producción pecuaria.
La integración de praderas de riego al sistema del rancho puede tener varios beneficios potenciales como son: incrementar o estabilizar la tasa reproductiva del pié de cría, incrementar el número de becerros producidos y su peso de venta, disminuir los períodos estacionales de escasez de forraje, reducir volumen y costos de suplementación, incrementar el valor de venta de los animales de desecho, atenuar el impacto de las épocas críticas sobre la fauna silvestre, facilitar la aplicación de algunas prácticas que requieren mas control y observación del ganado y en forma indirecta mejorar el manejo de la vegetación nativa del agostadero en el rancho.
Las praderas en el rancho o en áreas aledañas pueden usarse como complemento del pastizal para: el crecimiento y desarrollo de reemplazos para empadre mas temprano; mantener crecimiento y aumentar el peso de los becerros para exportación; descansar temporalmente áreas castigadas del rancho; empadres controlados con menos número de toros, facilitando la aplicación de inseminación artificial; evaluar el comportamiento productivo y hacer una selección mas rigurosa de animales para el pié de cría; engorda de animales de desecho del hato base o comprados para aprovechar el forraje excedente. Si las praderas se establecen en el mismo predio se elimina la necesidad de transportar animales y puede aprovecharse en muchos casos el forraje disponible en los potreros adyacentes como fuente de relleno para incrementar la producción animal por hectárea en la pradera.
Existen actualmente varias opciones para la producción intensiva de forraje invernal basadas en praderas anuales o perennes, en temporal o bajo riego, que podrían cubrir las demandas y objetivos específicos en una explotación ganadera para ser aprovechadas en forma de verdeo, heno, ensilado o para pastoreo. Varias alternativas han sido estudiadas en diferentes localidades del estado de Chihuahua y tenemos la tecnología para su establecimiento y aprovechamiento.
Praderas anuales
El ballico anual o ryegrass anual es una especie con amplio margen de adaptación a diferentes condiciones de ambiente y suelos, tolerante al pisoteo y de rápida recuperación después del pastoreo. La pradera de ballico anual está lista para pastoreo a los 75-90 días después de la siembra (15 sep-15 oct), iniciando su uso entre finales de diciembre y mediados de enero y puede permanecer productiva hasta mediados de junio.
En los últimos años se ha incrementado el uso de cereales forrajeros (práctica antigua y común hasta antes de la revolución) para establecer praderas de invierno con algunas ventajas comparados con el ballico anual, como son la oportunidad de sembrar mas temprano, iniciar el pastoreo a los 60 días de la siembra, mayor producción de forraje que el ballico en los meses mas fríos. Los cereales mas comúnmente empleados son trigos, triticales y avenas de hábito de crecimiento invernal, con amplia capacidad de rebrote después del corte o pastoreo y producción de forraje comparable a la de ballico anual, aunque su período de producción se limita a finales de mayo. Otra ventaja importante de los cereales es que pueden emplearse para pastoreo en toda su vida productiva, o pastorearlos durante el otoño-invierno (2-3 ciclos) y posteriormente dejarlos para ensilaje o producción de grano. Los resultados obtenidos con este patrón de utilización han mostrado que la pradera puede producir 5-6 ton de forraje seco en el otoño-invierno y rendimientos en condiciones experimentales de 5-7 ton de grano con trigos y triticales.
Una modalidad que los productores están adoptando rápidamente es el empleo de mezclas para aprovechar las ventajas relativas de los materiales. Si se mezcla el ballico anual con cereales forrajeros puede iniciarse el pastoreo mas temprano, con mayor disponibilidad de forraje al primer pastoreo, con una caída menos drástica de la producción en la época mas fría, así como un poco mas de forraje disponible en el último ciclo de pastoreo.
La pradera de ballico anual solo o combinado con otros forrajes puede soportar una carga animal promedio de 1800-2200 kg de peso vivo por hectárea en 140-160 días de pastoreo. Si se restringe el pastoreo a 5-5.5 horas/día y se apoya la alimentación con un ”amortiguador", o se permite a los animales el acceso a un potrero con bastante forraje seco se puede incrementar la carga en mas o menos un 50% sin afectar la ganancia/animal y se incrementa la ganancia por hectárea. Una fuente de forraje seco (potreros adyacentes) permite tener mas animales/ha en la pradera, cuya superficie es generalmente limitada, y la carga animal de la pradera puede incrementarse todavía mas si el objetivo a lograr es únicamente el mantenimiento de la condición corporal de los animales.
Praderas perennes
Los costos de establecimiento son ligeramente mayores que para ballico anual y su desarrollo inicial es generalmente lento. La producción de estas praderas declina durante los meses mas calurosos del verano, pero se reponen rápidamente y pueden pastorearse desde finales de septiembre (dos meses antes que el ballico anual). Aunque hay que invertir en riegos cuando su productividad es baja en el verano, tienen la ventaja de que no hay que voltear la tierra y sembrar de nuevo en el otoño y con un manejo adecuado pueden conservarse productivas por al menos 6-8 años. En el programa de manejo del hato estas praderas podrían recibir mas temprano a los becerros destetados, vacas enfermas y vacas de desecho para venderlas con unos kilos extras y quizás mejor pagadas que removerlas directamente del agostadero.
La producción de forraje y la capacidad de carga promedio es en ocasiones ligeramente menor que la pradera anual comparadas en la misma época (invierno): 1600-2000 kg de peso vivo/ha. Sin embargo la ganancia total por animal y por hectárea hasta finales de mayo es mayor, ya que se puede iniciar el pastoreo desde mediados de septiembre con una carga inicial de 1500 kg de peso vivo/ha, cuando la pradera ya está establecida.
Las praderas de riego en la actualidad son algo cuestionadas por los altos costos de los insumos, particularmente el agua y los fertilizantes, pero es necesario hacer una evaluación técnica y económica para cada situación y empresa en particular. Por ejemplo, los costos del agua para riego serán mayores si proviene de bombeo profundo que si el origen es agua rodada; tendríamos que pensar en opciones técnicas para buscar la máxima eficiencia en el uso del agua. Por otra parte, se debe evaluar su uso en términos de los beneficios potenciales para la explotación y no solamente en la cantidad de forraje producido y los kilos de aumento de peso del ganado.
Para mayor información al respecto, por favor consúltenos en el Campo Experimental La Campana y con mucho gusto lo apoyaremos para que tome la decisión.
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